James Dean, o The human ash tray.
30 abril, 2011
El pobre bestia se mató. Joven. Hace tiempo que mi edad fue la de él y la de otros tantos, ya ni me acuerdo cuántos años tengo. Nunca dije mi edad y alguien me dijo que solamente un loco festejaría su cumpleaños, en silencio festejo todos los días, desde ese día, o ningún día. Él sabe, pero yo no sé. No tengo canas como él, no fumo como él, no tengo hijos como él, o sí, quien sabe. Alguna vez voy a decir qué siento todas las noches. Es el gris, gris de ausencia (como el libro), ausencia de materia gris. Es sólo cuestión de tiempo. Alguien se hubiese matado. Alguien, yo no. Él no pudo. Ella no puede contra mi. Ella no sabe quién soy. Ella tiene mi alma en sus sábanas. Grises, como la materia. Debería obsesionarme con otra cosa, pero no puedo, mi propia bestia me lo prohíbe, ella era la música, yo la letra. Es simplemente eso, pensar en lo de siempre, pero al revés.
© 2011




